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¡El misterio ha sido revelado! El verdadero sexo de Rambito
Una leve llovizna cae sobre Lima cuando apenas comienza la noche del miércoles 18 de junio, y la temperatura es tan fría en esta ciudad como en los últimos días, unos 18 grados y una humedad que puede congelar los huesos. El reloj marca las 7 y 15 y nosotros (mamá, papá y el bebito) vamos rumbo a la Clínica Santa Isabel, para, de una vez por todas, revelar ese gran misterio que nos ha inquietado desde los últimos meses: el sexo de Rambito.
Es imposible evitar el inmenso tráfico de la Avenida Javier Prado y aún más controlar los nervios y la curiosidad por conocer el género del bebito que Cris cada vez lleva con más amor en su barriga. ¨Paciencia, ya falta poco¨, pienso.
Un poco resentidos por un leve resfriado, Cristina y yo nos movemos en el último asiento del bus, y Rambito (a) se pasea por la barriga de la mamá como lo ha hecho desde hace unos dos meses, tan intenso que a veces le provoca fuertes dolores. La Selección de fútbol de Colombia empata a cero goles con Ecuador en el estadio de Quito, escucho a través de mis audífonos. ¨Ya vamos a llegar¨, dice Cristina.
Avenida Guardia Civil. 7 y 25 de la noche. Cris compra un dulce en el kiosco de la esquina para alimentar aún más los movimientos del bebé y que por fin pueda mostrarle al mundo su sexo. Media cuadra más y llegamos a la Clínica: documentos de rutina en la recepción y tres minutos después estamos en el segundo piso de aquella clínica de colores claros y globos en forma de corazón que dan la bienvenida a tanto bebé que allí nace.
Esperamos 15 minutos más mientras la ginecóloga atiende a otra paciente. Y nosotros estamos ya un poco más pacientes. Yo más aún mientras me divierto leyendo revistas, como en ese momento.
Hasta que por fin sale la ginecóloga, una mujer trigueña de mediana estatura que nos saluda amablemente y nos hace pasar a su consultorio. Cinco minutos más y después de saber que el embarazo de Cris está perfecto, la misma ginecóloga invade el espacio del bebito con un extraño aparatito que se pasea por la barriga de la mamá. En ese pequeño televisor no se ve mucho, pero falta la segunda prueba que se realizará en un equipo más moderno unos minutos después. Paciencia, ya hemos esperado tanto. ¿Por qué no esperar unos minutos más?
Pasamos a otro consultorio que está al lado derecho del primero. De nuevo esperamos a que llamen a Cris, mientras conversamos con una señora que tiene como 11 meses de embarazo porque está ¨gordota¨. En menos de diez minutos nos llaman y creemos que nuestra intensa espera concluye ahí.
De nuevo aquel aparatito se pasea por el vientre de Cris y Rambito (a) comienza a moverse. Aparece su cabecita, su columna, sus manos, pies y estómago que parecen perfectos. Pesa 500 gramos y mide como 17 centímetros. Hoy precisamente cumple cinco meses y medio y a la mamá apenas se le nota una leve barriga.
¡Ay!, yo ya no sé ni que es lo que dice la ginecóloga, como si saber el sexo de nuestro bebito fuera más importante que saber que está muy bien de salud y que su desarrollo es muy bueno. La ginecóloga presiona con más fuerza el estómago de Cris porque quiere que el bebito se mueva mucho más y se pueda ver su sexo. Hasta que al final lo logra, aunque nosotros no vemos mucho.
La curiosidad no puede ser mayor hasta que la especialista lanza un comentario que parece certero: ¨!Es una niña!¨, dice y nosotros nos miramos por unos intensos segundos. Cris no menciona palabra alguna y yo pregunto. ¨¿Está segura doctora?¨, como queriendo confirmar la noticia, no vaya a ser que cuando todo su mundo sea rosado salga un verdadero Rambito. ¨Sí, es mujer…¨sentencia la doctora.
Un día después creo que aún no hemos aterrizado en nuestras cabezas que ese bebito que nosotros sin querer habíamos bautizado con el apodo de Rambito, ya no era Rambito sino Rambita. Y que ello implicaba no sólo dejar de lado ese apodo sino encontrarle de una buena vez el nuevo nombre a la bebita y hacer un cambio en el blog y hasta en nuestras mentes. Pero poco a poco lo estamos logrando y nos hacemos a la idea de que nuestro bebito en realidad será una linda niña que espero se parezca a la mamá: así de coqueta, así de linda, así de tierna.
22 comments Junio 19, 2008
