Archive for Abril 2008

Un breve paseo por la vida de la familia Mayo Hinojosa

Dedicado a los abuelos, tíos, primos y amigos de Rambito.  No están todos los que quisiéramos tan sólo por falta de imágenes (no confundir con falta de cariño).  Esperamos lo disfruten.

Un consejo técnico: presionen “play” y luego “pausa“, esperen unos segundos y vuelven a presionar “play” de modo que puedan ver el video sin interrupciones.

  

13 comments Abril 30, 2008

Nuestro consejo para Rambito: ¡Por favor, no veas los Teletubis!

El periodista colombiano Eduardo Arias le explica a Rambito las Razones para no ver este programa infantil que destruye la creatividad de los pequeños y acaba con el genio de los grandes. Los papás de Rambito solo esperamos que el niño tenga en cuenta esas recomendaciones o que, en el mejor de los casos, cuando Rambito quiera ver televisión éste ya no exista. Rambito, atiende nuestro consejo: ¡NO A LOS TELETUBIS..!

1 comment Abril 29, 2008

Le va la madre a los Teletubis

Ante todo debo confesar que llevo como dos años esperando este momento, no quiero desperdiciarlo y sé que estoy condenado a desperdiciarlo.

 Por: EDUARDO ARIAS

Porque si algo aberrante ha viajado por el cosmos a través de las ondas del espectro electromagnético, y quiero denunciarlo, son los teletubis (teletubbies). A su lado, los rayos gamma y los rayos cósmicos son una delicada caricia. ¿Cómo calificar de manera adecuada esta
aberración que toma por sorpresa a los niños y los vuelve adictos a semejante depravación? ¿Cómo denunciarla sin caer en una enumeración de adjetivos? ¿Cómo darle paso a una argumentación inteligente si de solo oír el nombre teletubis se me sube la sangre a la cabeza?

La madre a los teletubis. ¡Cómo se frotan, cómo se abrazan esos cuerpos rechonchos de peluche, esa repulsiva cara, qué tal esas pantallas de video en sus asquerosas panzas!
¿Por dónde empezar? ¿Cómo encarar este momento? Bueno, si Franco Baresi y Roberto Baggio desperdiciaron sendos lanzamientos desde el punto penal en la final de USA94, pues yo también me arriesgo a desperdiciar el mío.

Enumeremos: la música de organeta, esos conejos o liebres o lo que sea que pastan indolentes en prados de mentira con colinas falsas de toda falsedad que imitan uno de los escenarios más detestables del planeta que es el green de una cancha de golf.

El hogar mismo de los teletubis que muy seguramente inspiró al repugnante poblado de los hobbits en la trilogía cinematográfica de El señor de los anillos. Y todo lo que pasa allí adentro. La corredera cretina y descerebrada de un lado a otro de los teletubis, sus risas de pederasta, la tubipapilla, el hablado a media lengua que viola todos los avances realizados tras largas décadas de esfuerzo en el tema de la educación infantil, el sirirí dantesco del ‘otabvedz’ y ‘abdaszo’, la presencia de ese robot-aspiradora de cuyo nombre no quiero acordarme…

Pero lo peor es lo que ocurre afuera. Difícil escoger entre ese repugnante sol con rostro de bebé y el momento en el cual un ringlete o molino pone en contacto a los teletubis con ‘el mundo exterior’. En ese momento los cuatro peluches infames entran en un trance orgásmico que parece sacado de un especial sobre la reproducción de las babosas y en el ‘televisor-vientre’ de uno de los cuatros aparece cualquiera de los aberrantes videos de niños granjeros, de niños en el parque, de niños en el carro del abuelo, de niños que hablan a media lengua mientras muestran un juguete anodino, un ganso, un tractor. Es tal el sadismo del director de los teletubis que esos videos de mala muerte se repiten dos, hasta tres veces.

Como se repiten dos y tres veces las idioteces del libreto.

(VOZ EN OFF): “Lala quiere tubipapilla”.

(LALA, A MEDIA LENGUA): “Lala qdede tubipapidda”.

Y dale con la risita depravada. De eso se trata. De mortificar, como en la peor de las torturas chinas, a punta de ‘ota vbedz, ota vbedz’. Ah, y el periscopio rematado por una ducha que les anuncia a los teletubis ‘hora de la tubi-despedida’, Porque la despedida es una de las peores torturas del asunto. El teletubi se despide, se lanza a un hueco y vuelve y sale y vuelve y se despide.

En teletubis todo, absolutamente todo es una verdadera pesadilla. Una abominación. Un atentado contra la inteligencia. Contra la estética. Y lo que es más grave, una agresión vedada y repulsiva contra sus principales víctimas: los niños, que sucumben y se les entregan como moscas frente a un pegote de miel en una orgía de idiotez y depravación sexual camuflada que viola el Derecho Internacional Humanitario, la Convención de Ginebra, la Convención de Viena, todas…

La madre a los que se inventaron los teletubis. Y sí, ya sé, mi disparo salió como dos metros por encima del travesaño.

http://www.soho.com.co/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=1995

Add comment Abril 29, 2008

El bebé y los gases…

Por DANIEL SAMPER PIZANO

Acaba de publicarse en España (Editorial Espasa) el libro ‘Parapapá’, formidable tratado de pediatría pensado para ayudar a los padres, cuyos autores somos el doctor Jorge Maronna, miembro de ‘Les Luthiers’, y quien firma esta columna. Es la cuarta obra que publicamos con Maronna y, modestia aparte, la consideramos indispensable para los papás, que nunca recibieron la preparación para criar hijos que se da a las madres. Transcribo el capítulo correspondiente a “El bebé y los gases”. DSP.

Básicamente, los bebés son máquinas de soltar gases.

El día que alguna empresa imaginativa descubra el tesoro energético que encierran los gases del bebé, estos empezarán a competir con la producción de energía hidráulica, térmica y nuclear. Ciertamente, los gases de un solo bebé no podrían desplazar un barco de papel. Pero los de millones de bebés, debidamente conducidos y reunidos, serán capaces de mover trasatlánticos, mantener en combustión los altos hornos de acerías, e iluminar ciudades.

Investigaciones descritas por el romano Tulius Flátulus en su tratado De ‘expansionis pueri tripae’, y confirmadas en el siglo XIX por el fisiólogo noruego Peer Petersen, demuestran que el bebé expele en masa de gases 2,6 veces la comida ingerida. Significa ello que si un bebé consume 100 gramos de papilla en una comida, producirá 260 gramos de gases.

En términos generales, los bebés expulsan los gases de dos maneras:
a)Por arriba.
b)Por abajo.

Los de arriba reciben con orgullo la denominación de “gases superiores” o “nobles”, mientras los otros esperan impacientes su oportunidad de ascender en la escala anatómico- social.
Es importante que los papás ayuden al bebé a liberarse de los gases que, según el francés Pierre Gastón Degás, hermano del célebre pintor, constituyen el 86 por ciento de su cuerpo. Se trata de una típica labor paterna, pues, como antiguos bebés que también son, los padres disfrutan muchísimo con los simpáticos gases de sus bebés, y algunos papás incluso compiten con los niños en la gástrica tarea. No siempre ganan los papás, debemos decirlo, pues los bebés nacen cada vez más corpulentos y fornidos: ¡hay cada pedazo de bebé!

Baby Pooping       Gas          Peeing Baby Fart Bounce

El papá debe insistir en que el bebé ingiera pocos alimentos gasificantes. Conviene recordar el episodio que ocurrió al pequeño huérfano vasco Iván Iñaki Zubizarreta Goñi, de Gastéiz, que, a falta de leche materna, fue alimentado durante dos meses con una dieta a base de fríjoles y coles. El 22 de noviembre de 2004, a las 8:40, mientras el pequeño dormía, un poderoso cuesco lo elevó de su cuna y lo propulsó por los cielos con formidable rapidez. Sonriendo, y sin haberse enterado de su imprevisto viaje, el bebé despertó minutos después muy lejos de su ciudad. Los periódicos informaron que el pequeño, “impulsado por los vientos”, había aterrizado “en los alrededores de Bilbao”, aunque en realidad los testigos mencionaban “un vil vaho alrededor”.

Para ayudar a que el bebé expela los gases, basta con alzarlo durante dos o tres horas, preferiblemente en la madrugada, y pasearlo por la habitación mientras se le canturrean tonterías en voz baja. El bebé tiene un particular sentido del humor estomacal y cuando el padre, trasnochado y exhausto, quiere que expulse sus ventosidades, se niega a obedecer. En cambio, adora hacerlo de manera estentórea en un ascensor repleto, durante la visita del señor obispo o el examen del pediatra, término que, paradójicamente, no tiene relación alguna con el tema que nos ocupa.

Las inesperadas explosiones, sin embargo, son celebradas por los adultos con jubilosas muestras de diversión. Estimulado por los aplausos y festejos a su expresividad eólica, el bebé prosigue eructando y peyendo con entusiasmo y ostentación, hasta que, cierto día, estas manifestaciones que antes concitaban la risa general reciben como respuesta un regaño o, incluso, el castigo de una palmada que le produce llanto. Se trata, entonces, del clásico efecto del gas lacrimógeno.

En ese punto el bebé sabe que ha dejado de ser bebé, y deberá esperar hasta tener su propio hijo para volver a divertirse con una función corporal que, viéndola bien -y, aún más, oyéndola-, resulta graciosísima. Es el clásico efecto del gas hilarante.

FUENTE: Daniel Samper Pizano http://www.danielsamperpizano.com/category/postre/  del 25.04.2008

Add comment Abril 25, 2008

Rambito de tres meses

Rambito boca arriba y de perfil

Rambito de espaldas mostrando su super columna vertebral

Las manitos y piernas de Rambito

Rambito de frente posando para la foto

                                                         

Add comment Abril 22, 2008

Rambito, un bebé mediático

Un sábado en la mañana Cristina y yo caminábamos por una céntrica calle de Lima, emocionados luego de ver, a través de una ecografía, las primeras imágenes de nuestro bebito: un pingüinito de siete milímetros. Pensábamos en todo lo que este niño (a) nos depararía: cuidados, pañales, leche, trasnochadas, ropa, mucha dedicación… más pañales, más leche, más ropa, más dedicación y, por supuesto, más trasnochadas. Pensábamos en su nombre (ya casi aprobado en caso de que sea niño o niña), en su vida, en el mundo que le espera, en el futuro de sus papás, en su país (o sus países)… en fin. Por estos días el bebito nos pone a pensar mucho en su futuro.

Entre tantas cosas se venía a nuestras mentes la manera cómo le contaríamos a nuestro Rambito (a) todo lo que pensábamos y hacíamos mientras él se desarrollaba en el vientre de su madre: lo sorprendidos que estábamos sus padres, sus tíos, sus amigos, sus abuelos, ¡su mundo! con su llegada. Se nos ocurrió entonces hacerle una cuenta de correo y en ese instante surgió yosoyrambito@hotmail.com

Pero faltaba algo más creativo, fotos quizá, videos, anotaciones en papel, ¡en internet¡… Y fue ahí cuando se nos ocurrió hacerle un blog. Y fue ahí cuando surgió el Blog de Rambito.

Dos días después la bitácora ya estaba en la red, dispuesta para que nuestros amigos, sus tíos, primos, abuelos y cuanto navegante curioso entrara a la red, se encontrara con ese nombre nada creativo de Rambito y se preguntara: ¿Y qué diablos es esto? Desde entonces sus papás nos esmeramos en crearle historias a Rambito, en recrear sus pensamientos (que en últimas son los pensamientos “rayados” de nosotros), y en hacer dialogar a nuestros amigos. Un valor agregado de todo esto: el Blog de Rambito nos ha hecho recordar que tenemos tantos y tan buenos amigos que se alegran con nuestra historia.

Desde entonces algún amigo, de vez en cuando, se acuerda de nuestro Rambito y digita en Google: “el bebé Rambito”, ingresa a su blog y le deja un mensaje: “Estoy sorprendido, no lo puedo creer… ¿Y en qué momento lo crearon? ¡Felicidades…! Y lo real de todo es que Rambito no se da cuenta…

Pasarán unos buenos años antes de que el bebito pueda leer con voz propia todo lo que aquí le escribimos y pueda dimensionar el mundo virtual en el que ha estado mientras crecía en la barriga de su mamá. Entonces se dará cuenta que desde un principio era un bebé mediático.

 

Add comment Abril 21, 2008

Los tres meses de Rambito

 

Ya han pasado tres meses desde mi gestación, tres meses en los que, sin querer, les he trastornado a mis papás el sueño, la sensibilidad y el genio.

A veces me hago sentir en la barriguita de mamá y paso de lado a lado como alien en película gringa. El otro día mi mamá se despertó y tenía una especie de malformación en su barriguita, como si se hubiera comido la cabeza de un pescado. Pero la verdad, no me he hecho notar mucho. Mamá a veces se pregunta por qué yo no me muevo y no hago bulla, pero es normal según cuentan algunos tíos.

Bueno, papá aún no sale de su estado de shock y sigue contando la noticia a todos sus amigos. Unos gritan, otros lloran (al menos eso le cuentan), otros le dan consejos y le dicen que haga esto y lo otro. Ellos siguen al pie de la letra todas sus recomendaciones.

En pocos días mamá se hará de nuevo una ecografía y entonces se darán cuenta de mi estado de desarrollo. Además les voy a revelar la gran noticia de mi sexo. Tal vez desde ese día deban cambiarle el nombre a mi blog.

Mientras tanto sigo en la barriguita, tan calientita, tan acogedora, tan amorosa. Mientras tanto dejo que todos especulen sobre mi sexo, mi forma y mi estado. Ya se sabrá pronto.

Add comment Abril 13, 2008

¿Y qué pasa si soy Rambita?

Mis papás han invertido muchas horas pensando en mí y en lo que me deparará el futuro. Se tomaron el tiempo en crear este blog como una memoria de lo que ellos, nuestra familia y los amigos, sentían mientras yo me desarrollaba. Han pensado en la manera en que me educarán para que yo sea lo que ellos quieren de mí. Incluso, sin proponérselo, ya me pusieron el apodo de “Rambito”, creyendo tal vez que yo seré hombre.

Pero, ¿Qué pasa si yo soy una mujercita?

A varios de sus amigos esa idea se les ha pasado por la cabeza, y  con toda razón: tengo 50 por ciento de posibilidades de que sea niño y las mismas posibilidades de que sea niña. Varias veces, según me cuenta mi papá, ha recibido correos de amigos que le preguntan: ¿Y qué pasa si es niña? Él, queriendo ser práctico como cree que lo es, les ha respondido que no hay ningún problema, que igual me va a recibir con mucho amor y cariño. Lo mismo dice mi mamá, aunque ella si está muy segura de que yo voy a venir con una sorpresita entre las piernas.

“Eso no lo puedo explicar pero yo lo siento así”, le dijo hace algunos días a mi padre mientras cenaban en un restaurante del distrito de Magdalena. Papá no quiso hacer comentario alguno sobre el tema porque conoce las habilidades intuitivas de mi madre. Y yo no les quise adelantar nada sobre mi sexo.

Así que tendrán que esperar otros dos meses más para saber si realmente seré niña o niño, y si seguirán llamándome Rambito en este mismo blog, o pensarán en cambiarme el apodo. Porque, definitivamente, si me llaman Rambita no los dejaré dormir en las noches.

Váyanse preparando pues.

Add comment Abril 5, 2008

Mis primas colombianas

 

Se trata de Angie Natalia Giraldo Mayo, de seis años (izquierda), Jessica Paola Mayo López, de 12 (centro), y Yeny Carolina Giraldo Mayo, de cinco (derecha). Espero encontrarme con ellas en diciembre próximo, cuando viaje con mis papás a Medellín.

Add comment Abril 5, 2008

Papá también siente los síntomas del embarazo

rafa-sin-sueno.jpg 

Hace más de 90 días que no logro conciliar el sueño, que paso buena parte de las noches dando vueltas y vueltas en la cama sin lograr pegar los ojos. Desde entonces un fuerte dolor de cintura me acompaña día y noche y  me irrito con facilidad. Por ejemplo, mientras usted, amigo lector de las crónicas de Rambito (un buen nombre para una película), lee este texto, yo estoy a punto de sacrificar al compañero de trabajo que está a mi derecha. No es broma.

Y ni qué hablar de la terrible sensibilidad que por estos días me acompaña. A veces miro hacia el cielo y me produce una profunda tristeza, y veo cómo el mundo es cada vez más triste. Hasta les he dicho a mis amigos por el messenger que me da nostalgia ver la roca que está al frente de la oficina donde trabajo. Me siento como una Magdalena que llora pero sin razón alguna. Tampoco es broma.

La otra vez conversaba con Raúl, un amigo bibliotecólogo, y me contaba que los hombres también sentíamos algunos de los síntomas del embarazo. Que estos se transmitían a través de los besos y que era un proceso normal. Yo no lo creía, más bien me daba risa cuando me contaban que a muchos hombres les daba antojos y que sentían mareos y todo. Pero ahora lo comienzo a creer. Es más, creo que estoy en embarazo, aunque todavía creo no sentir antojos.

Cris sabe que yo estoy compartiendo sus síntomas. Aunque ella lleve el bebé en su vientre, yo cargo varios de los síntomas de su embarazo. Es un proceso normal así que trato de no preocuparme e intento dormir los fines de semana. También espero que no me salga barriguita como al transexual gringo que apareció en las noticias hace un par de semanas. ¡Eso sí ya sería el colmo, Rambito..!

Así Rambito, puedes estar seguro que desde ya, tres meses después de saber de tu existencia, los dos te sentimos y sabemos que estás cada vez más cerca. Que desde ya ocupas un lugar muy importante en nuestra familia a pesar de los dolores y los trasnochos. Ya nos acostumbraremos.

Ver más: Papás en embarazo http://www.abcdelbebe.com/?q=node/138247

4 comments Abril 1, 2008


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