Los dos añitos de MaFe
La preparación de un cumpleaños infantil es cosa seria. No solo debes pensar en los pasabocas y la comida, sino también en la decoración, la torta, los regalos, las invitaciones y los invitados, y por supuesto la animación. En nada debes ahorrar esfuerzos. Y menos si se trata del cumpleaños de tu hija. Lee el resto de esta entrada
¡Gracias Mery!
Mery y yo nos conocimos el 27 de enero de 2009. Yo tenía poco más de tres meses y ella sería quien me cuidaría en casa de los tíos Pepe y Elva mientras mis papás trabajaban.
Mery me llevaba al parque a jugar con otros niños, me daba mi comida, jugaba conmigo. Me regaló un perrito cantante y una muñeca que hoy la tengo destrozada de tanto jugar con ella. Mery se reía mucho conmigo y cuando lloraba ella me calmaba diciendo “¿Qué pasa chica?”
Gracias “Meye” por tu tiempo, tu paciencia y por cuidarme con mucho cariño.
MaFe
El regreso de Mafe al mundo virtual
Mafe ríe, grita, camina. Mafe llora, hace pataletas y dos minutos después pide su biberón. Mafe pide mimos, llama a papá y señala a Rambito, la mascota de la casa. Luego empieza a hojear revistas, coquetea a los tipos atractivos que ve en sus páginas y lanza otro grito cuando ve la imagen de Barney. Mafe tiene más energía que los motores de un cohete espacial y se mueve sin parar durante, por lo menos, tres horas seguidas. Cuando uno menos piensa la ve agarrando a su “gusano cantor” y dos minutos después está explorando en la cocina y tomando con sus manos lo que encuentra a su paso. “¡Mafe, ya!”, le decimos pero ella parece asumir que le hablamos al gato y sigue con su exploración. Mafe es una bala.
A sus 16 meses Mafe aprendió a caminar. Ocurrio el 7 de febrero a las 4:04 p.m. Fueron unos cuantos pasos -de un extremo a otro de la sala- pero los suficientes para empezar una nueva etapa en su vida. Justo una semana después de haber ingresado a la Guardería Alitas, en Lima.
Pero lo de la guardería si fue todo un proceso. Bastaba con mencionarle a Mafe que iría a jugar con los demás niños en la guardería para que de sus ojos se desprendieran algunas lagrimitas. La misma historia se repitió por varios días.
Ahora, en cambio, sucede todo lo contrario. Cómo es la vida. Ahora su madre la lleva muy temprano al nido, las niñas del lugar la reciben, ella se queda feliz jugando con los otros niños, escuchando su música preferida, comiendo su mediamañana, tomando su biberón y haciendo la siesta. Y unas horas después, cuando su madre aparece en la puerta para llevarla de nuevo a casa, Mafe parece no querer salir del lugar y busca algún pasillo, como queriendo volarse.
Al fin llega a su casa, juega, juega y juega, escucha música, baila, llama a papá, señala al gato, busca a mamá y le pide que la cargue y otra vez, agotada por la larga jornada, cae rendida en un sueño profundo. Y así hasta el otro día.
¡Cómo te amamos, Mafe!
Los 16 meses de Mafe
Por diversos motivos dejamos olvidado el blog de MaFe, nunca faltaron las ganas, pero sí el tiempo.
Desde aquellos 11 meses de MaFe han ocurrido muchas cosas nuevas para ella y para nosotros: la semana pasada MaFe aprendió a caminar, asiste a la guardería y tiene una mascota llamada Rambito.
Esperamos alimentar este espacio más seguido para mantener al tanto a los amigos y la familia en la distancia.
Rafa & Cris

11 meses para celebrar, aunque lejos de MaFe
Mi preciosa niña, mi bebé linda, hermosa, dulce. Hoy cumpliste los primeros 11 meses y queda poco para que celebremos tu primer añito. Para nosotros es una gran felicidad que estés con nosotros, nos llenas de orgullo y deseos para ser el mejor ejemplo para tu vida. Aunque, hay que decirlo, la felicidad no es completa. Los últimos 20 días me ha tocado verte crecer desde la distancia. Digamos que a través de Facebook, el mns y Skype y eso me pone muy triste. Digamos que desde hace tal vez un mes, para ser exactos, me he imaginado viéndote crecer a partir de las cosas que tu mamá me cuenta, mientras tú disfrutas con los juguetes y ves los programas infantiles que tanto te gustan. No hace mucho comenzaste a decir mamá y a extrañarla cuando no está contigo. No hace mucho te comenzaron a salir los dientecitos de arriba y ya dejaste de ser el vampirito que yo tanto disfrutaba. No hace mucho que comenzaste a llevarte la comida a la boca con tus propias manitos. Y yo no estuve presente, no estuve para ver tus avances. Apenas los pude escuchar y escasamente pude verte través de una diminuta camarita.
Digamos que es una sensación muy difícil de entender, porque una cosa es decir que ustedes están lejos y otra cosa es sentir que están lejos, que no les puedo dar un beso, que no las puedo abrazar, sentir, que no te puedo cargar y darte el biberón y hasta trasnocharme cuando no te quieres dormir (aunque eso ya no pasa desde que estoy lejos, me ha dicho tu mamá).
Pero no me puedo ahogar entre lamentos y tristezas. Por fortuna sé que tú aún no te percatas de mi ausencia (eso creo) y que todo sigue normal. Que más temprano que tarde volveremos a estar juntos los tres, para jugar, para llorar, para reír y para seguir siendo felices. El tiempo pasará rápido y ya estaremos juntos de nuevo. Mientras tanto te mando mil besos y dos mil abrazos y otros mil besos y dos mil abrazos para tu mamá.
¿Cómo es cumplir nueve meses?
La verdad, nadie lo recuerda. Nadie, que yo sepa, tiene siquiera un recuerdo de sus primeros meses. A lo mucho sensaciones, dicen los expertos. Aunque para nuestra fortuna y la de nuestros hijos, existe la memoria de nuestros padres, abuelos, tios y amigos que nos ven crecer. Gracias a ellos recordamos lo que éramos cuando apenas teníamos algunos meses.
MaFe ya ha cumplido nueve meses y ahora gatea con más impulso, mueve sus manos en señal de saludo, se rebela cuando algo no le gusta y observa con más impulso el mundo. Le sonríe a sus padres, a sus tíos y a todo aquel que le caiga en gracia. Incluso a los desconocidos que se cruzan por la calle. Siempre suele tener una sonrisa. Pero sé que de todo eso tal vez no recuerde mucho, aunque aseguro que cuando sea grande y vea las fotos que le tomabamos, comenzará a reír y sentirá mucha felicidad de verse tan pequeña. Es por ese momento que captamos algunas imágenes de sus nueve meses.

Estrenando su juguete nuevo. Muy sonriente y feliz

Sorprendida al lado de su madre mientras gatea por toda la casa

A la hora de la cuna no hace muy buena cara que digamos, pero se acostumbra a mirar por entre las rejillas

"Buenas noches señora mariposa", saluda a su fiel amiga

Un fin de semana de mucha lectura

Una aventura por la casa

Sorprendida de que le tomen tantas fotos

Preparada para salir en estos días de invierno limeño

Cuando sus padres la llevan donde sus amigos MaFe también aprovecha para gatear en alfombras ajenas
Mafe abuchea sus padres
¡Feliz día papito lindo!
Este sábado mi papi cumplirá años y estoy feliz. Le daré dos besos de regalo porque me quiere, me engríe, me mima, me hacer reir y siempre está de buen humor; aunque lo desvele o me queje de dolor por mis dientes (que por cierto estrenaré muy pronto).
¡Te quiero mucho papi! Feliz cumpleaños :)

¡Ocho meses y con un diente afuera!

Parece increíble que nuestra MaFe ya tenga ocho meses, pero es así. Este jueves los ha cumplido y sus padres no hemos dejado de sorprendernos con todos los avances que ha tenido durante sus casi 24o días de vida.
De un momento a otro empezó a comer papilla con más y más impulso. Pasó de unas simples cucharadas, que regaba a diestra y siniestra por toda la casa, a consumir platos enteros y saborear hasta el último sorbo de jugo. Algo que a nosotros aún nos sorprende.
Después, cuando nosotros menos lo pensábamos, se echó a gatear sobre la cama y desde entonces no ha dejado de hacerlo, cada día con más fuerza y empeño por alcanzar lo que se propone, ya sea un juguete, una revista o simplemente el control remoto del televisor.
Ahora último anda con su encía un poco adolorida, pues sus dos primeros dientes ya comienzan a salir y eso le ha creado algunos traumas. Un poco de fastidio, falta de sueño y algunos gritos, son sus principales formas de comunicar su dolor pero sus padres hemos sabido sobrellevarlos a punta de juegos y cantos. Aunque al final terminamos un poco agotados, pues es muy normal que MaFe se duerma después de las 11 de la noche y se despierte una o dos veces en la madrugada.
En fin, el tiempo no se detiene y nosotros seguimos viviendo con mucha felicidad cada cambio que le ocurre a nuestra niña, teniendo claro que este proceso es una etapa única y hay que vivirla al máximo.
¡Felicitaciones MaFe por tus ocho meses!








